Pesadillas 3

viernes, 14 de febrero de 2014

Estoy en un pueblo, me acompaña un amigo mío, ambos caminamos por las calles angostas y empedradas hasta encontrar un mercadillo.

Este se veía muy ófrico, muy antiguo. Mi amigo tenía hambre así que decidimos ingresar a ese lugar. 

La gente nos veía de forma extraña, quizás por que nuestras vestimentas eran muy distintas a las suyas, las que eran especie de túnicas viejas y de color café o colores sepia en su mayoría.

Pasábamos por los puestos de venta pero no veíamos comida en venta, mi amigo empezó a preocuparse un poco porque el mercadillo era bastante extraño y no vendían cosas conocidas. De pronto caminando miro hacia la izquierda y veo una señora con apariencia de bruja de cuento de hadas que me ofreció venderme agua. Habían 3 botellones de agua cristalina y aproximadamente 6 o 7 vasos transparentes con agua ya servida.

A mi amigo le ofrecí comprarle el agua en botellón, pero él decidió tomar solo un vaso porque no tenía mucha sed.

Al terminar de beber su vaso con agua decidimos salir prontamente de ese lugar incómodo y al salir, un señor vestido con un traje de gala pero muy descuidado, se acerca corriendo hacia mi y gritando: !DÍGAME LA VERDAD!

Yo estaba bastante confundida, no entendía de que hablaba y más aún cuando noté que el señor traía en su mano izquierda un cráneo con una vela encendida dentro de él.

Dígame lo que ve, me dice el señor, como si ese cráneo fuera una bola de cristal, ¡DÍGAME LO QUE VE! me repite sollozando. 

Yo miro el cráneo y veo como cartas de oráculo que salen de ella, cartas, 4 cartas de color morado que de pronto voltean hacia mí.

Veo la muerte le digo, veo la muerte. El señor cae de rodillas con la cabeza baja y el cráneo cae de sus manos rodando. ¡Lo sabía!, me dijo.

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