SUEÑOS 14

sábado, 21 de enero de 2017

Estaba en una plaza muy amplia rodeada de jardines y en el centro había una pileta de sillar.  El clima era muy frío,  el cielo se mostraba grisáceo y nostálgico.

Yo estaba con unas personas en esa plaza,  conversando temas sin ninguma relevancia,  cuando de pronto a lo lejos veo a mi profesor de educación física de primaria,  mi entrenador de atletismo,  gritando y corriendo, mirándome,  ¡avisándome!...¡ANNIA,  YA VAN A EMPEZAR LAS PRUEBAS! y yo volteo hacia atrás,  luego miro a mi alrededor para verificar si no hay otra ANNIA a la que se esté dirigiendo y volteo y lo miro,  ¡Sí!  Me habla a mí dije en mi mente.

Mi corazón se alborotó,  me puse nerviosa,  agitada,  totalmente emocionada. El profesor me abrazó y con la mano me señaló un portal de sillar que estaba en una subida.  Allí estaban los técnicos que te indicaban la serie de atletas con quienes participaría.

No lo dudé,  corri, ¡corrí! ¿entienden?  CORRÍ, me sentía sana... sin obstáculos en mi rodilla.  Llegué muy rápido a ese punto indicado por mi profesor y al entrar un técnico me gritó,  ¡ TU EDAD TU EDAAADDDD!  Le di mis datos y me vuelve a gritar: ¡TIENES 3 MINUTOS QUE YA VA A EMPEZAR LA PARTIDA,  PONTE TU  U-NI-FOR-ME! .

Y entonces me veo y estaba con jean y una polera,  así no voy a correr.  Entonces me quito el pantalón porque tenía un short adentro,  y entonces veo una compañera del colegio a mi costado que tenía el polo del colegio puesto y se lo quitó para prestármelo.  En el nerviosismo por cambiarme lo más rápido posible se me atascaba la ropa,  entonces aparecieron más compañeras del colegio para ayudarme a vestir.  Unas me acomodaban el cabello,  otras me ajustaban las zapatillas y otras me arreglaban la vestimenta.

Entonces el técnico grita: ¡ UUUNNN MINUUUUTOOOOO!  Y yo salgo cual cohete a la luna,  corrí velozmente,  nadie podía detenerme,  ni mi pensamiento.  Entonces mientras me dirijo al punto de salida de mi serie,  atravesando raudamente la plaza inmensa,  veo mi rodilla derecha que aún estaba vendada.  Sólo la veía,  con amor,  con asombro,  puedo correr,  puedo ser tan veloz como antes decía mientras saltaba obstáculos en la plaza y corría sin cesar.

Entonces inician las pruebas masculinas, ( estoy a tiempo me dije). Cuando llego a la zona de mujeres,  veo varias filas de chicas ordenadas y listas para salir a la pista,  reconocí a varias de ellas,  eran compañeras del colegio.

Entonces les pregunto quién es la que ordena las series y me señalan al fondo,  una señorita de uniforme militar,  con cara muy seria y que gritaba a quien podía.

Entonces la busco y me paro frente a ella,  la saludo y le solicito que me asigne una serie.  Ella me mira y sonríe malévolamente,  me mira de pies a cabeza y me dice ¡NO!... Entonces la veo y le vuelvo a solicitar POR FAVOR me asigne una serie que ya estoy lista para ganar (en ese instante pasó en mi recuerdo todas las veces que gané medallas en mi vida con este amado deporte)  eso me dió más valor y coraje.  Entonces la militar me vió y me señaló las piernas y me dijo con voz ruda: "Esas cosas no van a correr nunca más,  retírate, tú estás incapacitada para este deporte... JA JA JA.

Escuché esas palabras con todos los sentidos despiertos,  me dolió, me destrozó, partió mi alma en fractal e infinitamente.  Me vi,  vi mi pierna con la venda turquesa y la veo a ella y la veo directamente a su alma y yo con lágrimas en mis ojos y con todo el amor que me tengo le dije : YO ESTOY SANA Y SOY MUY VELOZ,  QUIERO PARTICIPAR,  YO PUEDO CORRER,  pero la señora con toda su indiferencia me miró las rodillas y me dijo,  retírate inservible.

Tras esas duras palabras me retiré con mucho dolor,  me alejé llorando mientras veía que iniciaban las series femeninas y yo debía estar allí.

Mientras me alejaba me sentí totalmente rechazada,  abandonada,  desdichada... Si ella supiera lo veloz que soy,  si tan solo me hubiera visto correr por esa plaza,  si tan solo...

Entonces desperté llorando,  desperté llorando y mucho.

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